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La historia de "La Fuente" de Marcel Duchamp es el acta de nacimiento del anti-arte y la madre espiritual de "Mundo Dadaísmo". En abril de 1917, Duchamp compró un urinario de porcelana en una tienda de suministros sanitarios, lo giró noventa grados anulando su función original y lo firmó con el seudónimo "R. Mutt". Al enviarlo a la exposición de la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York —quienes prometían aceptar cualquier obra—, provocó un colapso estético: el comité rechazó la pieza por considerarla una vulgaridad ajena al arte. Este rechazo fue el triunfo definitivo del Dadaísmo, pues demostró que el arte no reside en la fabricación del objeto, sino en la elección del artista y en el nuevo pensamiento que se le asigna. Aunque la pieza original terminó perdida o arrojada a la basura, su legado sobrevive en este portal: al igual que ese urinario o la perra de espaldas en tu portada, el arte dadaísta es un objeto encontrado que nos obliga a mirar hacia donde nadie más quiere ver, recordándonos que en el vacío de la forma es donde realmente comienza el ser.
Marcel Duchamp, junto con el coleccionista Walter Arensberg y el artista Joseph Stella, fue a una tienda de suministros sanitarios llamada J.L. Mott Iron Works en Nueva York. Allí no buscó mármol ni pinceles; compró un urinario de porcelana blanca (modelo Bedfordshire).
Duchamp no quería que lo reconocieran (él era parte del comité organizador de la exposición), así que:
Giró el urinario 90 grados
Lo firmó con el seudónimo "R. Mutt".
Lo tituló "Fountain" (La Fuente).
La envió a la exposición de la Sociedad de Artistas Independientes. Ellos presumían de ser modernos y decían que "aceptarían cualquier obra si se pagaba la cuota de 6 dólares". Sin embargo, al ver el urinario, el comité entró en pánico moral.
Dictaminaron que aquello no era arte, sino una vulgaridad, y lo escondieron detrás de una cortina durante toda la exposición.
Duchamp, divertido por la hipocresía de los "independientes", renunció al comité de inmediato.
Poco después, la obra fue fotografiada por el famoso Alfred Stieglitz y defendida en la revista dadaísta The Blind Man. El argumento fue demoledor:
"Que el Sr. Mutt fabricara la fuente con sus manos o no, no tiene importancia. Él la ha ELEGIDO. Tomó un artículo ordinario de la vida, lo colocó de manera que su significado útil desapareciera tras el nuevo título y el nuevo punto de vista, y creó un pensamiento nuevo para ese objeto".
la pieza original de 1917 se perdió. Se cree que fue tirada a la basura poco después de las fotos de Stieglitz (tratada como lo que era: un pedazo de porcelana vieja).
Años después, cuando Duchamp ya era una leyenda, autorizó la creación de réplicas que hoy están en los museos más importantes del mundo (como la Tate Modern o el Pompidou). Los museos pagan millones por copias de un objeto que originalmente costó unos pocos dólares.
"La Fuente" es la madre del concepto fueperra.blogspot.com. Es el recordatorio de que el arte no está en el objeto, sino en la mirada (o en la espalda) de quien decide qué es lo que estamos viendo.